El Servicio Penitenciario de la Provincia de Buenos Aires ha tenido este año
diez fugas de personas detenidas en sus penales, con lo cual se ha profundizado
las sospechas que existen sobre esta institución carcelaria.
La serie de fugas cinematográficas comenzaron el 14 de enero de este año,
cuando un preso que estaba recluido en la Unidad 44 del complejo de Batán logró
escaparse gracias a un operativo montado para que pueda ir a su propia casa,
para visitar a su hijo.
Según la increíble versión de los agentes penitenciarios que habían estado a
cargo del traslado y la custodia del detenido, el hombre les “arrojó a su hijo”
(sic) y aprovechó el revuelo de la situación para huir por un patio trasero,
saltar a una casa lindera y salir hacia la calle de atrás, donde lo esperaba un
cómplice para escapar en moto.












