La abanderada de los humildes es recordada por gran parte del pueblo argentino.
Se cumple este jueves 60 años de la muerte de Eva Duarte de Perón. El 26 de
julio de 1952, la por entonces esposa del presidente Juan Domingo Perón, a los
33 años, moría víctima de un cáncer uterino.Su cuerpo fue embalsamado y mantenido en exposición en el Edificio de la
Confederación General del Trabajo (CGT) hasta que un golpe militar destituyó a
Juan Perón de la Presidencia en 1955.
Luego el cuerpo fue robado y enterrado en Italia. En 1971 fue trasladado a
España, mientras Perón se mantenía en el exilio y se casó en terceras nupcias
con Isabel Perón (María Estela Martínez). El cuerpo fue regresado a Buenos Aires
y expuesto por un breve período. Paralelamente regresó Perón del exilio en 1972
y un año después fue presidente.
Eva fue enterrada por tercera vez en el panteón de la familia Duarte en el
Cementerio de la Recoleta, Buenos Aires. Para ese entonces Perón también había
fallecido. Tras su muerte Evita fue reivindicada por la izquierda peronista
contra sectores de derecha del mismo peronismo.
La carrera política de Eva Perón inició con la gran campaña llevada a cabo a
través de su programa de radio semanal, con discursos fuertemente populistas,
enfatizando su preferencia por la clase trabajadora.
Eran las elecciones presidenciales de 1946 y Juan Perón, su compañero de la
vida, salió triunfante. Inmediatamente Evita tomó un poder importante en el
gobierno creando la Fundación Eva Perón. Desde allí impulsó la creación de
hospitales, asilos y escuelas.
En 1947 realizó una gira por Europa visitando España, Italia, Francia y
Suiza. Su intención, entre otras, era visualizar el estado de protección de las
víctimas de la Segunda Guerra Mundial.
El eje principal de su popularidad fue constituido en torno a los
sindicalistas y a su facilidad y carisma para conectarse con las masas
trabajadoras, a quienes ella llamaba sus “descamisados”. Su adoración entre las
clases trabajadoras enfadó a la Iglesia Católica, al popularizarse estampas con
su nombre, como si se tratase de una virgen.
Su autobiografía La razón de mi vida, fue lectura obligatoria en todos los
colegios estatales. Se convirtió en el centro de un culto personalizado y su
nombre apareció en ciudades y hasta en una provincia (actualmente La Pampa).
Responsable del voto femenino, participó activamente en la sanción de este a
través de la Ley 13.010. Impulsó la participación de las mujeres en política y
creó el Partido Peronista Femenino.
En 1951 fue postulada como vicepresidenta, en lo que sería el segundo mandato
presidencial de Perón. Si bien contaba con el apoyo total de su partido político
y la CGT, supuestas presiones políticas la hicieron renunciar en un acto
multitudinario en la avenida 9 de Julio: “Renuncio a los honores, pero no a la
lucha”. La acción política dirigida a la mujer cosechó sus frutos en las
elecciones del 11 de noviembre de 1951, segunda presidencia de Perón. TAMBIÉN ES NOTICIA.
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